A Buddha With A Receipt From The Hardware Store

“But Thoreau was a Buddha with a receipt from the hardware store-his two year experiment in living at Walden Pond is as practical as it is philosophical.”
Bill McKibben, American Earth
Norton Book of Nature Writing

“Man’s encounter with nature has produced some of the great literature of our time. Darwin’s ruminations on the Galapagos Islands, Melville’s exploration of the “whiteness of the whale, ” and Thoreau’s communion with Walden Pond are monuments in the history of writing and thought. “The Norton Book of Nature Writing, ” including 125 selections by 94 writers, is the fist definitive and comprehensive collection of the many voices of nature writing which have flourished in English and American over the last two hundred years.”
More on Google Book Search.
A Deep Ecologist

Arne Naess, Norwegian Philosopher, Dies at 96.
“In the early 1970s, after three decades teaching philosophy at the University of Oslo, Mr. Naess (pronounced Ness), an enthusiastic mountain climber and an admirer of Rachel Carson’s “Silent Spring,” threw himself into environmental work and developed a theory that he called deep ecology. Its central tenet is the belief that all living beings have their own value and therefore, as Mr. Naess once put it, “need protection against the destruction of billions of humans.”
elMedium, periodismo en español para lectores de EEUU

Algunas notas sobre un proyecto que ando rumiando…
elMedium es un emprendimiento web sin ánimo de lucro dedicado a la producción y difusión, en
Estados Unidos, de contenidos periodísticos en español. Se publica bajo el formato de una revista
on line de cultura e ideas, al estilo de Salon.com. Aunque su periodicidad es bisemanal, funciona
además como un agregador de noticias de actualización diaria y como una colección de blogs.
elMedium apunta hacia un público formado por profesionales y universitarios de Estados
Unidos; sin otro vínculo que su condición de hispanohablantes.
Por su naturaleza exclusivamente digital, el proyecto se aleja de la mayoría de publicaciones
tradicionales dirigidas a la población hispana. Aspira a conectar con una población urbana
familiarizada con las nuevas tecnologías, la “generación Facebook”, la cual presenta un perfil
socio-económico más complejo que aquel que asocia a los hablantes de español con la
inmigración económica de origen latino.
elMedium se suma al pujante movimiento del periodismo sin ánimo de lucro que en los últimos
años se está consolidando en Estados Unidos, con ejemplos exitosos como la web política The
Washington Independent o el sitio especializado en ecología Grist.
El tiempo y la energía que insume la tarea de hacer dinero queremos dedicarlo directamente a
hacer periodismo.
Nuestro esquema de “non profit” se confía a la financiación del proyecto a través de fondos
procedentes de entidades filantrópicas dedicadas a promocionar el periodismo de calidad o
favorecer la extensión del español en los EEUU (eventualmente, contamos con las donaciones de
los lectores interesados en sostener el periodismo independiente y los ingresos que pueda generar
la venta de servicios editoriales a instituciones y empresas).
elMedium produce contenidos periodísticos propios y difunde materiales ajenos. En último
término, pretende convertirse en una plataforma multimedia, donde los aportes de los usuarios
hagan una verdadera diferencia.
Además de jugar la baza de la participación, queremos formar periodistas que busquen
contribuir a paliar el déficit de periodismo de calidad en español que existe en Estados Unidos.
Nuestro enfoque editorial tiene que ver más con el análisis que con la cobertura de lo noticioso.
Apostamos por temas de interés general, cultura y espectáculos, sociedad, tendencias, ecología,
estilo de vida, entre otros asuntos. Brindamos a nuestros usuarios información relevante en
español producida in situ desde Estados Unidos; información planificada desde una agenda propia
que debería completar la agenda de los mass media, en una receta que mezcla hechos y opinión.
Somos una redacción virtual, integrada por un director, un editor multimedia y un grupo de
corresponsales repartidos por el territorio norteamericano (a los que se añade una nómina de
colaboradores expertos en disciplinas particulares dentro de la academia o el mundo corporativo).
En su inicio, el proyecto dependerá de la dedicación y los aportes desinteresados, ad honorem, de
sus miembros. A medida que se consolide, y conforme se recauden fondos, el objetivo es poder
mantener un grupo de periodistas a sueldo.
Los colaboradores deberían encontrar en elMedium un espacio para publicitar su trabajo. Nuestra
página es un foro para ejercer influencia y un escaparate en el que miembros de otras entidades no lucrativas, como universidades, think tanks o fundaciones, pueden dar a conocer algunas de sus iniciativas (encuestas, estudios, monografías, becas, actividades de formación, campañas educativas…).
Aunque la tecnología digital hace que cada vez tenga menos sentido adscribirse a un lugar
concreto, nuestro proyecto nace radicado en Cambridge, Massachusetts. Esta ciudad universitaria,
vibrante y cosmopolita como pocas en Estados Unidos, sede de las universidades de Harvard y MIT,
compone junto con el área del Gran Boston nuestro espacio natural.
Si bien creemos en la información con valor local, ambicionamos llegar al creciente colectivo
hispanohablante de Estados Unidos (que ya supera los 45 millones de personas). La idea es contar
con corresponsales en las diversas regiones del país, los cuales pueden tomar el pulso a sus
comunidades sin que ello signifique dejar de prestar atención a las cosas que ocurren a escala
nacional.
ElMedium surge del convencimiento de que existe un colectivo formado por estadounidenses de segunda generación (y extranjeros establecidos en el país) cuya lengua materna es el español y cuyos afanes y circunstancias son retratados muy pobremente por los denominados “medios latinos”.
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Algunos links de contexto:
La fuerza del español ‘usa’ ¿es efímera?
Estados Unidos, potencia hispanohablante.
Ese objeto imperecedero

Fue un desenlace que alivió a buena parte de los implicados tras casi tres años de litigio. A fines de octubre, Google anunció que se avenía, por fin, a pagar una sustanciosa compensación a los editores estadounidenses por las pérdidas que acarreará la publicación gratuita on line de libros escaneados que aún están sujetos a derechos de autor.
Tras el acuerdo, el titán de la Red quedó comprometido a desembolsar 125 millones de dólares y resolver así las denuncias judiciales interpuestas hasta la fecha por el gremio. Además, la compañía fundada por Sergey Brin y Larry Page garantizó que, a partir de ahora, cederá una cantidad variable por cada título que digitalice (un dinero que será fijado en función de las ganancias publicitarias que genere su lectura).
Por un muy favorable que pueda parecer el trato, lo cierto es que el principal motivo para las tribulaciones de empresarios y libreros de medio planeta sigue todavía sin despejarse. Planteada la cosa sin circunloquios: ¿sobrevivirán los libros a la “amenaza digital” que representan iniciativas como la de este ambiciosísimo proyecto de biblioteca virtual?
Llevamos un tiempo escuchando, con énfasis creciente, las razones que avalan las especulaciones más pesimistas, las cuales extrapolan a la Galaxia Gutenberg lo que está ocurriendo con la industria del disco o la prensa (últimamente, también con la televisión; que empieza a sufrir dramáticamente la fuga de anunciantes y públicos).
Como recuerdan a cada rato los devotos de los bits, colgar las producciones intelectuales directamente en la web solo trae ventajas.
De entrada, la inmaterialidad de los contenidos abarata los costos de producción en una escala hasta hace poco inimaginable. Al mismo tiempo, su distribución a través de la plataforma ubicua de Internet se hace más sencilla que nunca, a un precio también insignificante.
Paralelamente, con una celeridad mucho mayor de la esperada y sin efectos traumáticos, Internet y su ecosistema están modificando hasta lo indecible nuestros hábitos culturales.
Si en algún momento se habló del escrúpulo que podrían sentir las generaciones analógicas al tener que renunciar a los medios y objetos tradicionales, como el periódico que mancha o el disco de vinilo que genera pasiones de fetichista, escasean ya en Estados Unidos y Europa las personas que no se reconocen sin titubeos como ciudadanos de la pantalla (o al menos, que asumen estar en trance de naturalizarse como tales).
Volviendo entonces a la sangrante pregunta: ¿significa esto que los libros se transmutarán definitivamente en dispositivos electrónicos enchufados a una batería? ¿Que los volúmenes encuadernados se convertirán en piezas históricas, como ocurrió en su momento con los papiros o los códices?
Afortunadamente, hay quien piensa que la suerte de este maravilloso artefacto, más alquimia que tecnología, no está, ni mucho, decidida.
“Uno podría imaginar que el libro, tan venerable como es, acabará desapareciendo en el éter”, dice el escritor James Gleick. “Que se fundirá con el resto de especies informativas rastreables a través de los motores de búsqueda: los websites, los blogs…”.
En una opinión a contracorriente, este premio Pulitzer que ha participado en las negociaciones entre Google y los impresores, sostiene que el difícil lance supone, por el contrario, “un momento brillante para una herramienta antigua”.
Para Gleick, que ha expuesto sus ideas en un artículo aparecido en The New York Times, Internet no han hecho más que poner de manifiesto las cualidades menos esenciales de los libros, aquellas que son fáciles de imitar de manera más eficaz.
No caben dudas de que el libro ha dejado de ser el dispositivo idóneo para el almacenamiento del saber humano. Lo alentador es que, en el entretando, se han descubierto sus genuinas fortalezas. Aquellos rasgos que lo distinguen hasta hacerlo casi perfecto. Imperecedero.
Gleick lo compara gráficamente con un martillo, “una herramienta idónea para su tarea”. “Puede ser mejorado o variado, pero nunca quedará obsoleto”, dice el ensayista, quien alude además a las bicicletas, que pese a ser inventadas en un mundo sin automóviles, siguen vendiéndose como el primer día.
“Puede que a los editores les cueste averiguar cómo hacer dinero de nuevo, pero su producto tiene la oportunidad para una nueva vida. Como objeto físico, como idea, como una colección de formas literarias… Como un objeto bello”, concluye el escritor neoyorkino.
Uno se atreve a añadir que entre las principales bazas de los libros está el que permiten una lectura de inmersión difícil de alcanzar con sucedáneos como el Kindle, el e-libro comercializado sin demasiado éxito por Amazon.
Un buceo que lleva al lector hasta profundidades que poco tienen que ver con con el hipertexto y con la inclusión ad infinitum, muchas veces cansina y mareante, de links y referencias cruzadas.
Troubled By The Lack Of Universal Insurance
“With that sense of the battle-scarred history of health care politics, Mr. Obama began a careful campaign to frame the issue more as a pocketbook concern than a moral one. Given that four of five Americans are dissatisfied with health costs, while only 15 percent lack insurance, strategists have argued since the Clinton health care debacle of the 1990s that success would depend on persuading the vast middle of its economic self-interest.
“It was no accident that Mr. Obama emphasized that reducing costs would be “the starting point” of his efforts.
“With health insurance premiums rising this decade at four times the rate of inflation, and draining a growing share of personal income, middle-class support for an overhaul would seem to be reaching critical mass. If a broad swath of Americans feel destabilized enough by health costs, their demands for relief could help marginalize the kind of opposition from entrenched interests that has killed previous efforts.”
Agregando, que es gerundio
Hasta el New York Times se sube al tren. Si no tienes contenidos originales propios, enlaza los contenidos de los demás.
¿Es eso hacer periodismo?, me pregunto de rato en rato. Supongo que sí. Siempre y cuando la agregación siga un criterio. Periodístico, claro. (¿Hay otros? Sí. El criterio almanaque; el criterio filias-fobias; el criterio álbum de colección…).
Ghost Citizens
“They live like ghost citizens,” says Kelly Fincham, executive director of the Irish Lobby for Immigration Reform. “They’re here, but they’re not here.”
(Via paperpapers).
Spanish News Websites In The US

He escrito al foro de la Online News Association para sondear entre sus miembros qué webs estadounidenses de noticias en español se destacan por su calidad. La que sigue es la relación -provisional- de recomendaciones.
