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Locally Grown

Posted in ecología, environmentalism, food by ssel on July 22nd, 2008
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Localívoros

Posted in alteramerica, comer, environmentalism, food by ssel on July 22nd, 2008

En 2004, Barbara Kingsolver y Steven Hopp decidieron hacer un alto en el camino para
lanzarse a un proyecto vivencial que rumiaban desde hacía tiempo. Tras vender su casa en
la desértica ciudad de Tucson, en Arizona, el matrimonio puso rumbo al frondoso territorio
de Virginia, donde eran propietarios de una granja que supusieron como el emplazamiento
idóneo para enfrentar su plan de “aprender a comer deliberadamente”.
El propósito de Kingsolver y Hopp, una escritora de éxito y un profesor de estudios
medioambientales, consistía en abstenerse de consumir durante al menos doce meses
cualquier clase de alimento “procesado”. Para ello, este matrimonio de cincuentones,
padres de dos hijas, pensaba cultivar un huerto y completar la “autoproducción” hogareña
con la compra exclusiva de aquellos productos de temporada que encontrasen en las
despensas vecinas.
Las vicisitudes de ese intenso año, en el que los neoagricultores obtuvieron con sus sudores
tres cuartas partes de las viandas que pusieron sobre el mantel, han quedado
documentadas en un luminoso ensayo cuyo título juega con la rima irreproducible que en
inglés crean las palabras animal, vegetal y milagro (Animal, Vegetable, Miracle). Un libro
miscelánea que puede leerse, indistintamente, como una obra de divulgación sobre
dietética, un manual de economía doméstica, una novela de aventuras o un volumen de
memorias.
Aunque en su insólita resolución pesaron razones biográficas, con su programa de
agricultura a pequeña escala los Kingsolver-Hopp pretendieron hacer un gesto de
insumisión contra la tiranía de una industria alimentaria que, además de diseminar una
pandemia feroz de obesidad y diabetes, está desbaratando en los cinco continentes el
modus vivendi tradicional en los entornos rurales y contribuyendo significativamente, con el
dispendio energético que acarrea el muchas veces caprichoso transporte de mercancías, a
la contaminación del planeta.
“Buscábamos placeres tangibles y saludables, un poco como quien decide boicotear a las
tabacaleras teniendo la satisfacción de saber que le está negando su dinero a Philip
Morris”, ha explicado Kingsolver, autora de una docena de títulos de narrativa y poesía.
“Confiábamos en que unos meses al margen de los alimentos industriales sabrían
particularmente bien”.
Lejos de constituir un episodio de militancia ecologista extrema o una excentricidad, la
historia de los Kingsolver-Hopp representa algo así como la punta de lanza de una moda en
auge que, en los Estados Unidos, preconiza el regreso a los viejos hábitos en el comer y, al
mismo tiempo, promueve la rehabilitación del comercio minorista local frente a la cultura
empobrecedora del shopping center.
En esta conversión norteamericana al credo “localívoro”, favorecida por la trepidante alza
mundial en el precio de los alimentos y los combustibles, juega un papel clave un incipiente
modelo socioeconómico de producción que cabría traducir como “agricultura sostenida por
la comunidad” (community-supported agriculture, o CSA).
Tras lo tosco de la expresión, anida una propuesta que vincula, aprovechando los lazos de
vecindad y proximidad geográfica, a los pequeños agricultores con los consumidores.
Explicada la cosa muy sumariamente, los emprendimientos de CSA funcionan como una
suerte de club de compradores, en los cuales cada integrante hace un aporte monetario fijo
al mes que luego se le retribuye en especies con el envío semanal de una cesta de frutas y
verduras frescas.
Se trata de un esquema en el que los agricultores trabajan con la despreocupación de
saber que la venta sus cosechas no dependerá de los imponderables del mercado o de las
condiciones abusivas que les impongan los distribuidores. A cambio, las familias, que en
ocasiones adquieren el derecho a faenar ellas mismas la tierra, reciben alimentos con el
márchamo de orgánicos y la recompensa de ayudar al fortalecimiento de las economías
comarcales.
Para muchos de los “localívoros”, la apuesta por un cambio de paradigma hacia un
consumo más consciente encierra, de hecho, un “componente moral”. Pero sobre todo,
supone una defensa de las texturas, las calidades, los colores y los aromas primarios. Una
reivindicación del gusto, para que se entienda, por los tomates carnosos que saben a
tomates y el pan que huele a hogaza recién horneada.
Por ahí es por dónde le ganan a uno para la causa.

Publicado en El Telégrafo.

Supporting Local Agriculture

Posted in alteramerica, food by ssel on July 10th, 2008

The community-supported agriculture is an alternative where, NYT explains, ”farmers are paid an agreed-upon fee in advance of the growing season, making their survival less dependent on the vicissitudes of the market and the cooperation of the elements”.

In exchange, “the shareholders have open access to the land and a guaranteed percentage of the season’s harvest of fruit and vegetables for packages that range from about $300 to $900″.

More on Cutting Out the Middlemen, Shoppers Buy Slices of Farms.

The End of Food

Posted in books, environmentalism, food, libros by ssel on June 2nd, 2008

“Is the world’s food system collapsing?”, asks The New Yorker.

More on WBUR.

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Planting A Garden In The City

Posted in ecología, environmentalism, food by ssel on May 7th, 2008

Urban people growing their own food.

(An extra).

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Closest To You

Posted in environmentalism, food by ssel on April 11th, 2008

“The best organic food is what’s grown closest to you”.

Try Local Harvest.

 

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